lunes, 21 de marzo de 2016

POESÍA DE JUAN MELLADO HERNÁNDEZ





Juan Mellado Hernández nació en San Muñoz (Salamanca) en 1948. Allí vivió hasta los 12 años que ingresó en el Internado que los Hermanos de La Salle tenían en Tejares, un pueblo también de la provincia Charra. Hoy es un barrio de Salamanca.

San Muñoz

Siempre fue aficionado a la poesía, apenas sabía leer y ya se aprendía los poemas de Gabriel y Galán que se los recitaba a su madre. En segundo de bachillerato, creció su afición a la poesía al aprender a rimar. Fue un alumno excelente en esta materia, en las demás asignaturas, del montón.

Desde entonces no dejó de escribir, sobre todo en épocas señaladas: el Servicio Militar, dedicatorias en  bodas, bautizos,  despedidas, sobre todo en Telefónica de Barcelona, donde trabajó más de 30 años y donde reside actualmente. 

Se casó en el 76 y fruto de su matrimonio es el único hijo que tiene, él y su esposa contribuyen a su felicidad, y son los protagonistas de numerosos poemas que les dedica con amor. El 2003 comenzó a formar parte de la Tertulia Poética Constancia, trampolín para la fundación de la asociación Pluma de Escritores Asociados, de la que es el presidente. Aquí ha ayudado a muchas personas en la publicación de sus libros, tanto en su corrección como en su diseño.

Su poesía es sencilla, bien medida y rimada. Se compone de toda clase de estrofas, donde no faltan pareados, tercetos, cuartetos, sonetos, octavas, décimas, etc. Unos versos cadenciosos, musicales, fáciles de leer y agradables de escuchar.
Ha publicado dos libros de poesía:
CORAZÓN ADENTRO
y
EN VERSO DIGO AL PAN PAN Y AL VINO, VINO.

Portada de uno de sus libros

El primero es más personal, donde dedica sus escritos a la familia, paisanos, amigos, compañeros ect. El segundo es un tratado sobre los refranes y frases populares, donde explica su significado interpretándolo de una manera jocosa y pícara. Así como en juego de palabras  donde discrepa con la Gramática de forma simpática.
Para muestra unos cuantos botones:


Contraportada del otro de sus libros 





A SORIA MI CANTO

Cuando Machado murió
enmudecieron los campos,
se vistió de luto Soria,
entristecieron los álamos;
el perfil de las colinas
dio rienda suelta a su llanto
y lágrimas de resina
todos los pinos lloraron.


Los valles antes risueños,
luego de espanto anegados;
se desmoronó del todo
aquel olmo centenario
y el vaivén de las espigas
vio entorpecido su ánimo
paralizada su danza…
porque feneció Machado.

Yo soy un fiel salmantino,
vosotros dignos sorianos;
yo de las tierras de Tormes,
vosotros del Duero manso
e igual que los dos se juntan
en un idílico abrazo,
con franqueza y sentimiento
estrechamos nuestras manos.

Arribasteis desde Soria
y yo desde el Campo Charro…
los mismos nobles motivos
nos hacen sentir hermanos.
Desde el pino más añejo
al benjamín de los álamos
me dieron sombra, frescura
y sosiego exagerado.


Preso de un ansia vehemente,
cautivo de sus encantos
me aposenté en vuestras viñas
y entre racimos y pámpanos
la paz y serenidad
totalmente me he embriagado,
de aquellas rancias bodegas
un grato recuerdo guardo,
por el sabor de sus vinos
(profundamente admirados
desde todos los confines)
van suspirando mis labios…
el blanco me conforta
pero del tinto me empacho.




¡Oh! Cuánta hospitalidad
en estos lares he hallado…
aunque soy un salmantino
y vosotros sois sorianos,
en estas tierras lejanas
somos lo mismo que hermanos.


¿Qué puedo decir de Soria
que no haya dicho Machado?
Mas quiero con su licencia
mis cantares dedicaros
y que este noble lugar
siga versos repicando
y sigan rumiando coplas
los surcos de amenos campos.

Yo quiero que al Olmo Seco
le vuelvan a salir tallos
y que tornen a reí
esos pinos alineados,
que las praderas entonen
 otra vez sus bellos cantos
y las espigas se muevan
meciendo fecundo grano,
mientras las colinas cobran
el terso perfil de antaño.
Aunque yo soy salmantino
y vosotros sois sorianos…
en la afable Barcelona
somos lo mismo que hermanos.
Juan Mellado Hernández





DESALIENTO

Soy un alma en pena,
un bicho viviente,
soy un reincidente,
un calamidad.

Yo quiero morirme
mas como no tengo
dónde caerme muerto,
tendré que esperar.

Voy buscando un sitio
dónde recostarme
hasta que me llamen al
Juicio Final.

Vuestras carcajadas
no quiebren mi llanto,
dejad vuestros cantos
para el carnaval.

Que en mi honor no quiero
doblen las campanas,
gravadme en la caja
tres letras y en paz.

Al gris cementerio
llevadme temprano,
los viles gusanos
esperando están.

Y sin más preámbulos
metedme en el nicho,
que para los bichos
seré un buen manjar.

No quiero responsos,
no quiero lloronas,
plañideras bobas
con luto infernal.

No le deis al cura
ni un duro siquiera,
gastároslo en juergas
en el primer bar.

Y en sublime orgía
deudos y vecinos,
con vasos de vino
por mi fin brindar.

Pero reservadme
unos buenos tragos
para saborearlos
en la eternidad.
Juan Mellado Hernández



A SOLAS CON MIS RECUERDOS

Dejadme conmigo a solas
que ha tiempo que no me encuentro;
dejadme tranquilo, os pido,
sólo con mis sentimientos.
No perturbéis esa paz
que a saborear empiezo
y con la cual cada día
me siento más satisfecho.
Quiero fundir plenamente
mis ansias con mis anhelos,
mi mente con mis ideas,
mi corazón con mi pecho.
Recuperar el diálogo
que no practico hace tiempo
para escuchar cuando me hablo,
para escucharme muy atento
evadiéndome de todo
que a mis vivencias sea ajeno,
de todo lo que en mi ser
no encontró un genuino lecho.
Dejadme a solas conmigo,
sólo con mis sentimientos.
No interrumpáis bruscamente
el magnífico concierto
que entre mi persona y yo
configura un bello juego.
Las voces que otros profieren
manténganse lejos, lejos
para que no deterioren
el espléndido silencio
de este místico contorno
que circunda mis recuerdos.
Juan Mellado Hernández





EL DILEMA DE LA B Y LA V

Si tú el VELLO te depilas
para parecer más BELLO,
ten presente que la V
debes colocar primero.
Equívocos no provoques
al usar el lapicero,
confundiendo la BELLEZA
con un incipiente pelo.

Una BACA de automóvil
en un prado vi pastando
porque con una B baja
la escribió algún despistado.
¿Acaso alguien se imagina,
de un coche en todo lo alto
a una VACA y a su dueño
a cien por hora ordeñando?


La Naturaleza es SABIA,
concede a las plantas vida
que por medio de la SAVIA
se van manteniendo erguidas.
Por eso, no le inyectemos
SABER a la siempre viva
pues a pesar de su nombre
sin V se moriría.

Me calcé unos buenos BOTOS
y me dirigí a la iglesia,
a la Virgen le hice VOTOS
de humildad y de obediencia.
No quiero ver a María
por equivocar dos letras,
con un calzado tan tosco
en sus delicadas piernas.

Con un TUBO en forma de V
un sifón a alguien vi hacer,
mas TUVO que reinstalarlo
pues lo  colocó al revés.
Como si una tubería
fuera del verbo tener
el TUVO del mismo verbo
lo instaló en forma de B,
Juan Mellado Hernández





AUTO REPROCHE

Perdón, Barcelona augusta
por mi imperdonable olvido…
tanto como tú me has dado,
tanto como yo te admiro.
Con inusitado gozo
y extremado regocijo,
premeditado a conciencia,
igual que gotas de cirio
versos en pos de otros versos,
un poemario he concebido.
Las páginas bailan dóciles
entre yemas y entre atisbos
al vaivén de los requiebros
y de amorosos suspiros,
al mismo compás de halagos
terrenales y divinos.


¿Dónde estabas con tus Ramblas
llenas de flores y mitos,
plenas de excelso perfume
y de incomparables trinos?
¿Y tu perpetua belleza,
que no aflora en mis escritos?
¿Dónde la suntuosidad
del Tibidabo magnífico
que asciende majestuoso
hasta rozar lo infinito.

¿Y la esencia de tus gentes
que cual espejo genuino
es donde cada mañana
con tenacidad me miro?
el embrujo de Montjuit,
en mi memoria perdido,
tan mágico y tan sublime
no puede haber otro sitio.

Y la Sagrada Familia
atrapada por los guiños
de admiradores incrédulos
al ver su talle larguísimo.
Ante inmaculadas torres
Con asombro y fe me inclino.




De la Plaza Cataluña
La algarabía y delirio,
Ni sutilmente siquiera
En pulcra rima musito.
De la catedral divina
también me olvidé, ¡Dios mío!
tan colosal, tan altiva…
y humilde al hablar contigo.
La Fuente de Canaletas
donde con ansia he bebido
a sorbos gratificantes
tragos que me han redimido;
hoy son lágrimas que anegan
mis homogéneos carrillos
y tercas van empapando
el papel mientras escribo.




En el Parque Güell, sin pausa
de su arte me he nutrido
y de su inmensa grandeza
se saciaron mis sentidos;
en presencia de Gaudí
sin recelo me arrodillo.

No caben tus monumentos
en las páginas de un libro;
pero ello no es una excusa,
no justifica mi olvido.
Soy para honrarte, mediocre
y para ensalzarte, indigno;
mas, para decirte en verso
cuánto te quiero y te ansío…
no necesito ser docto
ni prestigioso erudito.

Barcelona, en este poema
indulgencia te suplico
y a la vez te manifiesto
que gracias a ti, espiro.
En  la vida y en la muerte,
sé tú, mi espléndido nicho.
Juan  Mellado Hernández




CUANDO VIAJO EN EL METRO

Cuando en el metro viajo
me agrada escribir poesía;
a la vez que mato el rato
doy muerte a las penas mías.

Instigado por los versos
a mi mente le pongo alas;
¡qué diminuto es el tiempo
entre parada y parada!

Voy contemplando los rostros
de heterogéneos viajeros
e interpretando a mi modo
sus dudas y devaneos.

¿Qué estará pensando aquel
asido a la barra fría,
apretujado y de pie
con la mirada perdida?

Le espera un trabajo intenso
y mil broncas de su jefe…
de su casa al blando lecho
le dan ganas de volverse.


Y aquellas ¿qué pensará
en duro asiento sentada?
tanto y tanto madrugar
 su esposo aún en la cama.

Tal vez trabaja en un banco,
quizá fregando escaleras…
acaso cuida un anciano
o lleva un niño a la escuela.

Si alguna mañana de estas
vuelvo a verla, por ventura,
haré ciertas diligencias
y dispararé mis dudas.

Las asiduas pedigüeñas
aún no se han levantado…
duermen con la mano abierta
y con el brazo estirado.

Al transcurrir de las horas
invadirán los vagones;
a voces piden limosna
y dan las gracias a voces.

Ya son cerca de las tres
Y otra vez al hondo túnel…
Seguro que mi mujer
Ya está colocando el hule.

Me subo de nuevo al tren;
si tengo suerte me siento,
saco un retal de papel
y me pongo a escribir versos.

Cuando viajo en el metro
me gusta escribir poesía,
a veces voy tan inmerso
que hasta bajar se me olvida.

Mas cuando llego al final
me percato de que existo,
volviendo a la realidad
guardo el bolo en el bolsillo.

Y cuando a mi casa llego
están las lentejas frías;
la culpa la tiene el metro
y la bendita poesía.
Juan Mellado Hernández.




ATAR LOS PERROS CON 
LONGANIZAS

Esta expresión popular
Se usa con cierta ironía
Cuando un nivel económico
Se exagera en demasía,
O cuando alguna persona
Compra o gasta sin medida.

El origen del modismo
(que en estos verso se explica)
viene de un hecho simpático
que hace tiempo sucedía
en Candelario, hermosa
localidad salmantina.

Allí, Constantino Rico
una fábrica tenía
de embutidos, los mejores
de esta singular provincia.



Una de sus empleadas,
según cuentan, un buen día,
para que un hambriento perro
no entrara en la factoría,
decidió amarrarlo a un poste
que junto a la puerta había;
al no tener para atarlo
ni una simple cuerda o cinta,
echó mano de una sarta
de flamantes longanizas.
Al ver esto sus vecinos,
del señor Rico decía
que era tan rico que “ataba
los perros con longanizas”.
Juan Mellado Hernández





LOS CONTRAS DE LA LENGUA
 CASTELLANA

Con este rimado tono,
pongo una seria demanda
a las maneras y modos
de los contras clamorosos
de mi Lengua Castellana.

Buscando tres pies al gato
pretendí arreglar, en verso,
los muchos desaguisados
que hallé en su vocabulario
mas… se quedó en un proyecto.
Un proyectil y un proyecto
no se parecen en nada,
pues un proyecto es un plan,
una intención o un programa,
y un pequeño proyectil
resulta que es una bala,
si ésta es de escaso tamaño
balín es denominada
mas si es de gran dimensión
por balón no es designada,
que es una pelota grande
para pegarle patadas;
lógico es que pelotón
se le llamase o llamara,
per no, que así decimos
aunque no sé por qué causa,
a un puñado de soldados
a los que un sargento manda.
Éstos, en un cuartel viven
mientras sirven a la Patria.
Cuartel no viene de cuarto,
aunque mida muchas cuartas
tiene que ver más con quinto,
que es un joven que entra en caja,
es cuando a filas a un mozo
el ejército reclama.
Ahora que hablamos de fila…
si ésta fuera prolongada,
filón llamarse podría,
designación nada extraña,
pero no, porque un filón
es inorgánica masa
que atesorada en las minas
tenaz e indómita se halla.
A una mina reducida
podemos relacionarla
por lógica, con minina,
mas resultaría una gata
que como todo felino
araña sin ser araña.

Aunque la araña no arañe
va tejiendo telarañas
donde atrapa los mosquitos
que prestos caen en su trampa.
Un mosquito es un insecto
que siempre a traición ataca,
en un santiamén te pica 
y en un santiamén se escapa.




Se le dice picotazo
al acto de esta alimaña,
que a mi me parece erróneo
y denominación falsa;
picotazo, sería correcto
que la lógica lo canta,
pues se dice picazón
al daño de una picada
y nunca picotazón…
tan descomunal palabra.
Juan Mellado Hernández






jueves, 10 de marzo de 2016

POESÍA DE ELENA PINI



 ELENA PINI


ELENA PINI......(Elena Barreiro de Pini)

Nació en Montevideo (Uruguay)
Hija de Julia. uruguaya y de Raul, natural de Galicia.
Nacionalidad española.
Casada con Mario Pini......ex jugador de fútbol.
Principió estudios de Medicina en Montevideo,
y se graduó en estética en Barcelona. (España) 

La obra "EPICICLO PARA EL ODIO Y LA TERNURA"
fue su primer obra en solitario.
La 2ª obra aún no tiene título ni nombre (para este año 2016)
18 premios interprovinciales, y colaboración en obras poéticas 
con otros poetas en varias ocasiones.
Participa en el grupo Pensamiento Poético de Sabadell,
y en el Grupo Constancia de San Andrés (Barrio de Barcelona)

LA AURORA

Como una cinta que envuelve
la sorpresa de un regalo,
la amanecida ceñida por las sombras,
no se demora en derramar el añil,
tras la cinta olvidar, y abrir la caja.
Así en la aurora, los árboles
parecen salir de entre el marasmo de un arca,
y sus ramas y piulares, hacinan bisbiseos
que al sueño desvela, ya que jilgueros y pardillos,
desperezan sus alas tendiéndolas al vuelo,
y con voces de infantil alegría,
entonan canciones de vida y de esperanza.

árboles, flores y almas,
nos enamoramos del sol que nos conforta,
donde el búho reposando la agitación de su noche,
con ojos absortos en el detalle, desmenuza la visual,
sin perder nada de lo que su curiosidad abarca.
Allí los astros del cielo fueron,
Semejanza de alegría en un acontecer festivo
y nuestros ojos nos permiten acercarnos
a la luz y a la paz entre caronas melodías,
con las que regocijamos, nuestros andares por la vida.

La confianza en la amanecida se crece,
y distendiendo braveza en nuestros proyectos,
cuando el paisaje despertando al añil,
se enfrenta a la nubada hastas sentirla huída...
permitiendo al río animarse también,
encrespando su juvenil desparpajo.
Ahora la tibieza desenreda el tiritar nocturno,
como una caricia mesando angelicales cabellos,
y allí mismo, inquietas las tinieblas
abandonan su rebaño, dando paso a la luz
que con premura, le está abriendo puertas al a,
por donde ella asoma en oleadas de luces y colores,
para  los que necesita...
a todas las energías de su tropa.
ELENA PINI




EL GRITO DE LIBERTAD QUE LA PAZ SUSCITA

¡Paz!
Apasionamiento de patria te deseo,
sin que las heridas sangren más,
que en los rasguños del arado.
Eres la Paz,
y tu grandeza amolda a las espaldas,
alas de inmensurable envergadura,
con ese espíritu de protección y gloria
que lo terrenal dispensa.
Eres la paz y despiertas el ansia,
de ahondar en tus huellas nuestros pasos,
en dirección confraternidades sin fronteras,
carentes de mediadores que pretendan,
el sometimiento con engaños.
Tus promesas son augurios de esperanza.
Paloma en el aire ensalzada en vuelos,
mas basta un proyectil para perderte.

No así, la ilusión para alcanzarte,
que apenas concebida
se arrebuja en el pecho,
y en secreta rebeldía se florece.
¡Paz!
siempre has sido estímulo
como la tibia lu de las, auroras
desalojando del corazón
desidia y miedo,
pues eres, bajo las grandezas del cielo,
de la tierra, la más grande ventana.
Eres la Paz
a quien arrimar el hombro,
para alentar tus reflexione y esperanzas,
donde se unificarán las voces
para dar pompa a tu grito,
que en libertad,
preconizares quiere tu presencia,
desde ahora
y hasta la consumación del mundo.
Por eso Paz,
Apasionamientos de patria te deseo,
sin que las heridas sangren más,
que en los rasguños de arado.
ELENA PINI


CUARTO MANDAMIENTO

Si escupes a tu padre o tu familia
no habrá camino en el que no te arruines,
es esa maldición de que origines
en  tus posible triunfos, necrofilia.

Desciendes en los pasos de la Biblia
alentando tormento que no amaines,
que el respeto a tu padre no domines
es ley, mandamiento en bibliografía.

Y te acompañará a la senectud,
la infamia que lanzada en juventud 
pecado fue para ti; en él dolor.

Sabe que arrepentirte es suficiente
y a los ojos del mundo es aliciente,
para que ya no seas pecador.
ELENA PINI



  
FLORES SIN RAÍCES 


Hay un pozo en tu cama, me dijiste,
que dice de nuestros cuerpos, 
o de ánimo abatido
que te consume las horas.
Hay un pozo de tristezas
que se llena de alegrías,
juntos la almohada
que ahuecó tu nuca,
extraviada en embelesos.
Camas hay, -sentenciaste-,
que son cunas de sonrisas.
Otras incentivos de pesares
o de dolores de cuerpo.
Las hay nidos de lascivia
de mercantiles tablados.
Teatros de comunes acuerdos
para excarcelar zozobras.
Mas ésta,
la que lleva impresa
de nuestras ansias, victorias.
Ésta ha ganado la gloria
de en la memoria florarse,
para ese enorme ramaje
sobre el que
nuestra historia crece,
recamada en el silencio,
por grandes gritos de euforia.
ELENA PINI



LAS LÁGRIMAS DEL ALGARROBO

Tronco ardiendo en estridencias 
de un rizado flameante,
en combustion delirante
aniquilando vivencias.
Condenado a las dolencias
que semejan victoriosas
y ciertamente impiadosas
son terrible flagelado,
para el dolor chamuscado
de carne prieta y fibrosa.

Troco que acusastes vidas
en medio de tu ramaje,
verde-azulado y salvaje
de hojas corazonadas,
que en primavera animadas
tus ramas por la alegría,
tocadas de algarabía 
son de un rosado florido,
loco algarrobo historiado
rama en que judas moriría.

A ti a quien la llama presto
retorció perturbadora,
la gran corteza que otrora
fuese de diez metros manto,
que siendo tan solo ornato
pleno en vida deleitable,
en un casual impensable
acopiaste a tu leyenda,
brazo que a Judas suspenda
por el beso imperdonable.

Y siendo árbol del amor
allá en Irán o Crimea,
aquí también lagrimea
tu fortaleza y vigor,
que tu piel en el rigor
de este fuego en el que hoy ardes,
llorando pena que guardes
de estirpe de ejecutor,
en el que Judas traidor lazó
tu nombre en sus redes.

¡Sin llanto algarrobo al mal!
por esa ofensiva historia,
que si bien tengo memoria
se del cándido casual,
en que tu rama vital
tendió los brazos al cielo,
con el piadoso desvelo
de dar gracias por la vida
y hallaste el lazo suicida
que se tendió en aquel vuelo.
ELENA PINI


MI HOJARASCA EN TUS BRASAS

Aún siento en mi rostro
el amanecer de tus caricias, 
por ese sol escondido
entre tus manos...
alentando la sensibilidad
de mi piel, la que aventura,
hojarasca de sensualidad
que vuelve a tus brasas, llamaradas.

Jamás fue mi vida como ahora,
-apagando del horizonte los ocasos-
cuando al mirar sin temor
se arde el mundo en amaneceres,
donde resuena tu nombre
y se evidencia tu imagen.

Mírame amor, mira mis ojos
que relucientes de luces,
forman parte de tu aurora,
adaptándose a tu horizonte
ya que soy,
la reciprocidad de tu entusiasmo.

No sueñes sin mí,
y aparte de tu mente soledades,
mientras en mis brazos
busques la vida para siempre,
y donde tu sentir aprese,
la inmortalidad
del alma que me habita.
ELENA PINI

EL VERDOR DE LA HOJARASCA

Nunca nadie
se había asomado
a su interior desasistido,
y el hallarlo barbado y desatento,
nosuponía que estuviese 
vacío de esperanzas.
Él, como el troco rebelde
 de un Arce añoso,
que dejara ver en su corteza
el bisoño verdor
de unas hojuelas...
con igual dinamismo en su rostro
-de niño aviejado-,
dejó asomar a sus ojos
y a su boca,
el dulzor que del alma se adivina.

Así se plasmó en su cara,
-como manifestación
de lo que hacina el pecho-,
ese haz lumínico,
de lo calificado y genuino,
que ocupando sitio, entre aflicciones,
fue regocijan tesoro
-que guardasen sus primaveras-,
para estas sonrisas
que asoman ahora,
cual verdor en la hojarasca.
ELENA PINI


ALEGRÍA

La alegría...Ese infante travieso
indómito a sujeciones,
vestido en coloridos de fuego,
asoma a veces
como de un hondo vacío,
portando levedad a lo que aploma.
Así la alegría,
como miríada de luz
se patentizó en mi sangre,
con ímpetus de lozanía,
y en habilidad de oleada.
Por ella, volví a remover
de mi verdor la conciencia.
Volví a ponerle luz
a desvaríos y ha casos.
A detectar en el aire
ansia y sonrisa,
y tibieza de canoros piulares
conmoviendo a los sentidos.
envuelve el lloro con música,
Que el palpitar de la vida
sobre mi corporeidad aquietada,
ha sido la panacea para que al fin
con sonrisas se evidencie,
la sencillez de un vuelo
cuando guía la alegría,
a la esperanza.
ELENA PINI




JERARCA DE LAS EMOCIONES

Para Carlos Gardel
en su concurso "Mano a mano con Gardel"
2015


A ratos en que la algarabía
Envuelve el lloro con música,
me ensimismo optimizando el gris,
para asediar los recuerdos.
Es de fábula ese tiempo
en que solo algún fantasma,
arrastra su encadenado
por mi asediada memoria.
Las horas dinamitan los días
dejándome decaída, avara,
con solo una lude candela
ensalzando rebeldía y amparo.

¡Pero que te explico Carlos!
de las penas que me abrasan,
si infelicidad y llorera
también de arrebujan en tu canto,
que siembra entre ásperas quejas,
quebrados jirones de alma,
como las hojas de un árbol
todo fustigará el viento.
El fuego de tus versos pregona
desde hogueras del verdor,
gran humareda que muestra
de los andares las huellas.
ELENA PINI



VERSOS QUE NO ARMONIZAN LO SECRETO

Un himno de versos de res
subversivos pensamientos,
mas la poetisa está hilando margaritas,
duelistas en sus recelos.

Que el pensamiento está esquivo
en la otra orilla de tu lejanía,
donde apenas llega un mensaje escueto
tras un campanilleo que al ánimo exacerba.

Que aquella voz sin euforia, en el teléfono,
-cruzando montes y chapoteando océanos,
pone en mi oído una afligida pena 
más grand, que tu 
más grande, que tu último beso.

vidaContempla abrigarse la hierba
donde el invierno se ceba
y vuelve regia y manceba
a en abril desabrigarse.

¡Qué naturaleza es vida,
y el día alba ocaso,
si hoy te ha rendido el fracaso
mañana soñar te espera!
ELENA PINI