jueves, 22 de junio de 2017

Una mañana

¡Cuando mis labios no puedan moverse!
¡Cuando mi pluma deje de escribir poesía!
Quedarán sentimientos sujetos al aire,
que en notas preciosas
guardaba dentro del alma.

Subiré desnuda a mi nube,
satisfecha de todo el amor regalado.
Convencida de la hermosura
de experiencias vividas, y como un río
en medio del desierto,
así pasearé entre los dormidos.

Sentido de haberos amado así, 
podría decir que fueron momentos
de poesía viva, 
y viví en un pensamiento de humanidad.

Dios lejano nos dio la naturaleza
y nos hizo tierra, y nos hizo polvo.
Y nos unió en la montaña celestial.

Virginia Rogríguez, 8-1-1012 

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EL RELEVO

En la vida y con trabajo
se cosechan muchas cosas
y el tiempo va modelando
lo que por nosotros pasa.

Sin damos razón siquiera
días tras día son años,
que no tenemos en cuenta
por mucho que meditamos.

Historias nos van contando
los mayores cada día,
y el tiempo se va pasando
con penares y alegrías.

Ya pasó la juventud
y el tiempo no ha contado,
pero en mi haber ya lo tengo
el tiempo que he trabajado.

Ahora me han jubilado
ya me ha llegado el relevo,
que esperaba yo algún día
y ese día ya lo tengo.

Ahora mayor y débil
sólo me fuerza el Esplai,
donde tengo aún amigos
que auxilian mi soledad.

De lo que yo siento ahora
en mi casa, en un rincón,
ni la tele, ni los libros
me alegran el corazón.

Suerte de tener amigos
para aliviar mi tristeza,
ya que con ellos comparto
alguna que otra alegría.

Jacinto Solé 

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ENTRE FLORES

Las sombras que se acrecen
apocan del paisaje
dinamismo y colorido. 
 
Acariciar parecen a los árboles,
acallando de los trinos
su desperdigado alborozo. 
 
Unas rodillas extenuadas
de su postración sobre la hierba,
se distienden, con la misma dificultad
que halla un pez para volver al agua. 
 
Recoge sus avíos y tijeras
de podas y de envolver con la rojiza tierra,
simientes de unas flores
imitación de otros días,
aquellos en que su inocencia
recogía con manos generosas,
Petunias, Trinitarias, Margaritas,
sin otra intención,
que provocar en su abuela,
un gesto de bienestar y bonanza,
y hasta alguna lágrima,
como gotas de lluvia
solemnizándose sobre un cristal
por donde la vida asoma
 
Hoy, su propia soledad
no alberga nietos,
en los que su pensamiento
pudiese recrear correrías, besos,
alborozos, o dádiva de flores.
Se rinde su sonrisa triste,
oscurecida ahora
por las sombras y el silencio. 
 
Ya que no se oye de su interior
semejante reclamo,
como el que expresan las rosas
que seccionadas por los tallos,
lamentan sus alegrías perdidas. 
 
El sol va descendiendo
como intentando resistirse,
y ella se consuela
con que tal vez mañana,
si la limpidez del cielo lo permite,
pueda volver a sentirse
paciente y arropada,
por aquella única tibieza.

Elena Pini
(junio 2017)





 
 

1 comentario:

  1. Es de agradecer el esfuerzo que hacéis pese a la distancia . Sois buenos cada uno con su estilo propio . La Tertulia os necesita ....

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